Yo no fui una excepción, en el momento que tuve a mi disposición una terraza en mi vivienda, me faltó tiempo para poner mis primeras macetas, por supuesto la primera fue un geranio .
Y al geranio le sucedió un tronco del Brasil y muchas otras macetas hasta llenar por completo la minúscula terraza de mi apartamento de soltero.
Afortunadamente tuve la oportunidad de tener mi propio jardín. Una parcela de 1.200 metros cuadrados en la sierra norte de Madrid.
Comencé poniendo "palitos", esquejes de plantas de los jardines, no voy a cansaros con los nombres técnicos ni siquiera con los populares, puesto que no es el objetivo de este modesto "post".
Continué con pequeñas plantas ornamentales compradas en los viveros de la zona y algunos árboles que me hacía añorar mi orígenes rurales.
Y pasé inmediatamente a mi pequeña gran obra paisajista: diseñar mi propio jardín.
Construir caminos para poder pasear sin pisar barro en los días lluviosos y bordearlos con setos que protegen a las plantas de los vientos calurosos del verano y los gélidos del invierno.
Combinar plantas de diferentes colores para conseguir una agradable visión cromática.
Intentar obtener una perspectiva panorámica, mediante leves curvaturas en los caminos y setos.
Dar un ambiente ordenado y cuidado para que su contemplación resulte lo mas agradable.
Elegir las plantas más adecuadas por las característica climáticas y que sean resistentes a las temperaturas extremas.
Buscar la armonía y la estética pero sin evitar que tenga un cierto aire
desenfadado y natural.
Y trabajar mucho, son muchas horas de mi tiempo libre, especialmente fines de semana y vacaciones, los esfuerzos se pagan y mis lumbares saben de lo que estoy hablando.
Conseguir que un pequeño trozo de terreno baldío sin una sola planta, se haya transformado con mis manos en un pequeño paraíso, me da una inmensa satisfacción cada vez que paseo entre mis plantas, que son como hijos.
Pequeñas rocallas de piedras, arbustos y flores, rompen la monotonía de las zonas de pradera .
Conseguir un espacio de agua y sensación de frescura, con un estanque, es agradable y permite que puedan beber los pajaritos y los gatos callejeros de la zona.
Buscar el crecimiento de flores que se regeneran solas cada año, sin necesidad de volver a comprar, ni a tener que plantarlas es una cosa muy importante y que se agradece.
Conseguir que algunas plantas autóctonas nacidas en su propio hábitat , florezcan en todo su esplendor, es muy espectacular.
Y he aquí una demostración de que con esfuerzo y cariño se pueden conseguir muchos de nuestros deseos ocultos y para los que teóricamente nos estamos capacitados.
Espero no se os haya hecho pesado. He intentando ser lo mas breve posible.
